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El
retorno a España de Coca-Cola ocuparía, posiblemente,
muchas páginas. Las negociaciones para volver a nuestro país,
muy complejas y difíciles, dentro de un paquete político
y económico, enmarcadas en la realidad del período
franquista en plena efervescencia, son, siguen siendo, secretas
por parte de la compañía. Intentaré, gracias
a artículos de prensa, datos de hemeroteca y otras publicaciones
que nos han servido de referencia, desvelar cómo, quién
y porqué se implantó nuevamente Coca-Cola en España,
concretamente en Barcelona.
Cuando Coca-Cola llega a España por segunda vez, lo hace
con discreción.
La compañía teme, con razón, la reacción
que los vinateros y fabricantes de gaseosas españoles puedan
tener hacia su producto, venido allende fronteras. El vino mezclado
con gaseosa es la bebida básica en las comidas de casi todas
las mesas de España en esa época.
*[1] Escamados por las foribundas reacciones que otros países
europeos, sobre todo Francia, que vio peligrar sus caldos y lanzó
una campaña de calumnias contra el refresco, Bélgica,
donde los cerveceros se unieron para comprar toda la infraestructura
del embotellaje de Coca-Cola para no fabricarla, e Inglaterra, por
que no encajaba (y sigue sin encajar, ya que es el país europeo
que menos Coca-Cola consume), en su tradicional y conservador (y
aislado) sistema de vida, Coca-Cola anda despacio.
Dos fechas, dos sucesos políticos importantes marcan el regreso
de Coca-Cola a España: el intercambio de embajadores entre
Estados Unidos y España y la firma del tratado de colaboración
para la instalación de bases militares norteamericanas en
suelo nacional, el 26 de Septiembre de 1953. En ambas decisiones,
como no, Coca-Cola estaba presente.

Vamos
a la Historia.
*[2] 17 de Noviembre de 1948. James A. Farley, archiconservador,
norteamericano de origen irlandés, jefe del clan de católicos
irlandeses de Estados Unidos, Presidente del Partido Demócrata
durante más de 8 años, cargo del que cesó en
1940, para dedicarse a sus negocios (entre ellos Coca-Cola) y ex-presidente
de la Federación de Boxeo de su país dijo en Nueva
York que España era fundamental para la seguridad de las
democracias.
-"Podemos - dijo - dar gracias a Dios que los comunistas no
tuvieron éxito en su esfuerzo de adueñarse de España.
Creo imperativo, por razones de seguridad nacional, que reanudemos
inmediatamente las relaciones diplomáticas normales con España,
incluyendo el nombramiento de un embajador en Madrid."-
El 5 de Octubre de 1949, Mr. Farley llegó a Madrid. Fue un
verdadero acontecimiento, ya que pocos personajes políticos
extranjeros se atrevían a hacerlo. A su llegada a la capital,
Farley visitó a Franco, del que alabó "sus observaciones
muy agudas" y aprovechó su estancia en nuestro país
para mantener una entrevista, de carácter privado, con el
Ministro de Industria y Comercio, con el fin de establecer las bases
para el retorno de Coca-Cola a España. Más tarde se
reunió con el encargado de negocios estadounidense, Mr. Culberton
y anunció que en 1950, Coca-Cola regresaría a España,
concretamente a Barcelona.
La semilla ha sido sembrada y el retorno inminente de Coca-Cola
tiene como acto previo el nombramiento de embajadores. José
Félix de Lequerica presenta sus cartas credenciales como
embajador español ante el Presidente Truman el 17 de Enero
de 1951. Unos días después, el 1 de Febrero, Staton
Griffits hace lo propio ante el gobierno español. La satisfacción
del embajador americano ante su nuevo destino diplomático
se refleja en la frase que pronunció al conocer su nombramiento:
- "... por fin voy a un país donde no hay comunismo..."-
El contacto principal de Farley fue, pues, su buenas relaciones
con los ministros del régimen franquista, el encargado de
negocios americano y dos hombres, importantísimos, fundamentales,
que condujeron a buen puerto estas complicadas negociaciones. Nos
referimos a Gregorio Marañón Moya y Juan Manuel Sainz
de Vicuña, hermano de José Antonio Sainz de Vicuña.
Gregorio Marañón Moya, aunque distanciado ligeramente
del Alzamiento Nacional por algunas desavenencias con ciertos matices
del régimen, alférez provisional, Jefe de la Secretaria
del Movimiento desde 1939 hasta 1942 y más tarde Consejero
Nacional del Movimiento y Procurador en Cortes, fue el primer presidente
de Coca-Cola en España, promovido personalmente por Farley.
Juan Antonio Sainz de Vicuña fue presidente de la Federación
Española de Golf y más tarde de la Federación
Internacional, curiosamente, deporte preferido de Roberto Goizueta,
Chairman de Coca-Cola Company desde 1980 hasta 1997, año
en que falleció, y que, al igual que Marañón,
fue presidente de Coca-Cola en España en 1951.
Una vez conseguido el beneplácito político, Coca-Cola
busca a un empresario al que "colocar" el producto.
No se sabe o no se quiere decir por parte de directivos de Coca-Cola
España por qué Franco permitió que Coca-Cola
se instalara en sus inicios en Cataluña y no en Madrid, criterio
que chocaba con la política centralista del Régimen.
Se asegura que el poder industrial de Barcelona y Cataluña
habría sido determinante para que los norteamericanos y los
ministros de Franco decidieran que fuera Cataluña el punto
de partida.
Se contactó con varios empresarios catalanes y prohombres
influyentes en nuestra sociedad, entre ellos Rafael Massó,
que rechazó la proposición por entender que "esa"
bebida no tendría futuro en nuestro país.
A la lista de personajes decisivos hay que añadir un tercero,
el definitivo.
Francisco Daurella, industrial catalán del ramo de las gaseosas,
fue el encargado de plasmar la relación entre Coca-Cola y
Gobierno. Mr. Farley, muy hábil, creyó que encargar
el embotellaje y la distribución de Coca-Cola a un fabricante
de gaseosas sería como ponerle el cascabel al gato: por mucho
que se revolviera siempre sonaría. Y así fue.
El 1 de Abril de 1953 marca el inicio de la distribución
oficial de Coca-Cola, plenamente asentada ya en nuestro país.
De Barcelona salen los primeros camiones del primer concesionario
de la marca en España, COBEGA, la planta de embotellaje y
distribución, propiedad de los hermanos Daurella, para iniciar
las rutas que hoy en día siguen ampliando. Para tal menester
se utilizaban vehículos que "ya" habían
participado en la Batalla del Ebro: un viejo Ford, con capacidad
para 130 cajas (que aún continua en servicio, pero sólo
para exposiciones y efemérides de la marca o en el tradicional
Rally de coches de época de Sitges) y otro más pequeño,
con capacidad para 30 cajas. La planta, situada en la barcelonesa
calle de Almogávares, era una instalación sencilla,
con dos máquinas de embotellaje.
En esa época eran muy frecuentes los cortes de suministro
eléctrico y la fábrica suplía este déficit
ocasional con la ayuda de una bicicleta. Esta bicicleta unida a
un generador y una dinamo, alimentada humanamente a pedales, era
la central eléctrica de la empresa. Como dato anecdótico,
remarcar que el encargado de pedalear era el ex-jugador del F.C.
Barcelona, Oriol. (a destacar el detalle: ser jugador o ex-jugador
del Barça en esa época no era sinónimo de bienestar
económico !!!).
En
1953, el 14 de Septiembre, Farley aterriza en Barcelona. Durante
el período 1950-1953, Coca-Cola casi no llegaba a España.
Su viaje se alargó hasta Madrid para discutir sus asuntos
personales (Coca-Cola) y establecer definitivamente las premisas
necesarias para su total implantación.
No mucho tiempo después COBEGA compra las primeras máquinas
automáticas: 2.000 botellas a la hora. Posteriormente Coca-Cola
en Cataluña crece gracias a la habilidad de los directivos
norteamericanos y a la visión de Daurella. El último
ejemplo, la fábrica de Sabadell, situada en Sant Quirze del
Vallés.
Para Coca-Cola Internacional, España es básica en
el campo europeo y disfruta de una autonomía que no tienen
otros centros mundiales. Sainz de Vicuña fue desde 1951 su
director para España y desde 1968, director de la división
de Coca-Cola en Europa del Sur-Oeste, cuya sede está en Madrid.
Está división tiene competencias en España,
Francia, Bélgica, Portugal, Marruecos, Túnez y Argelia.
La división de Coca-Cola en el Norte de Europa tiene su sede
en Gran Bretaña y es competente en los países nórdicos.
La división de Coca-Cola en el Sur tiene su base en Italia
y competencias en la República Federal de Alemania y los
países del Este, incluida Rusia.
En total, casi 800 plantas embotelladoras en Europa.
El mejor secreto de Coca-Cola es llegar a ser antiguo para continuar
siendo nuevo.
Y Coca-Cola no es sólo su imperio y su refresco; Coca-Cola
pertenece a cada uno de nosotros y es patrimonio de todos los consumidores,
que junto a la marca, han hecho grande a esta compañía
y que sin ellos, Coca-Cola no existiría.
Coca-Cola no es solo una marca. Es referencia obligada en multitud
de artículos de prensa, radio y televisión, y ahora
Internet, que utilizan su imagen para reforzar sus comentarios.
A traspasado la barrera de "marca" para convertirse en
idea, en patrón de un estilo de vida (american style of life),
que podrá gustar o no, pero que indudablemente no pasa desapercibido.
Multitud de clubs(4) de coleccionistas en todo el mundo y también
en España(5) han surgido a rebufo de la marca. Estos personajes,
entre los cuales me incluyo, poseen un radar (rojo y blanco) en
sus sentidos y se lanzan sobre la pieza a coleccionar como el cazador
sobre su presa... son tremendas las "batallas" entres
coleccionista en pos de adquirir un objeto coleccionable que consideran
indispensable obtener, sus viajes en busca del "objeto perdido"
acostrumbran a acabar en un exceso de equipaje y sus cuentas bancarias
suelen sufrir quebrantos irreparables.
La bebida que inventó el farmacéutico John Styth Pemberton,
sudista, veterano de la Guerra de Secesión, adicto a la morfina,
la Coca-Cola, que es paradigma del imperio norteamericano, la consumen
por igual los ricos y los pobres, los intelectuales y los trabajadores,
los verdes, los blancos y los negros, militantes de izquierda y
de derecha. Los directivos de Coca-Cola en España se les
llena la boca cuando explican que en las fiestas de los distintos
partidos de izquierda las botellas de Coca-Cola se agotan, secas
las garganta de tanto gritar contra el poder yanqui y contra intereses
norteamericanos en España.
Esa es la realidad de Coca-Cola.
Coca-Cola es así.
Pero quizás la frase que vale más que todo lo aquí
descrito es la pronunciada por Mary Gah Humphreys, en 1894: "...
el mayor mérito de Coca-Cola es su carácter democrático:
un pobre bebe cerveza, un millonario bebe champagne, pero seguramente
los dos beben Coca-Cola."
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