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Sólo
dos personas, en teoría, conocen exactamente la fórmula
y la manera de mezclar de manera correcta todos sus ingredientes.
Nunca viajan juntos, ni coinciden en los mismos lugares, ni comen
los mismos platos, ni duermen en el mismo hotel y a pesar de la
mística y paranoia construida en torno de la célebre
fórmula, no importa en absoluto el que se conozca o no todos
y cada uno de los ingredientes.
No sirve de nada.
Imaginémonos que conseguimos tener todos los ingredientes
y la posibilidad de fabricarla. ¿Que hacemos con ella?...
¿vamos a montar un negocio y competir con Coca-Cola ?.
Primero tendremos que ponerle un nombre ya que no podríamos
llamarla Coca-Cola; pongamos que le llamamos Chumy-Chumy, después
tenemos que dar a entender a futuros clientes que es lo mismo que
la famosa Coca-Cola, que es la misma fórmula. Muy bien, esto
se puede hacer...
¿Y después?... ¿A cuánto vamos a vender
el producto?, ¿cómo vamos a distribuirlo?, ¿cómo
vamos a promocionarlo? ¿Os dais cuenta lo que eso significa?
Coca-Cola a invertido más de cien años y una cantidad
incalculable de dinero para construir el prestigio y la solvencia
de la marca en todo el mundo.
Sin su economía de escala y su inimitable sistema de marketing,
cualquiera que intentase reproducir el producto fracasaría
por completo ya que tendría que ponerlo a un precio muy alto
para obtener beneficios...
¿Por qué la gente iba a comprar Chumy-Chumy, que en
realidad es lo mismo, exactamente igual a Coca-Cola pero costaría
más caro, cuando se puede adquirir el refresco genuino en
cualquier parte del mundo?.
Creo que no hay nada más que decir.
Muchos
de los clientes que afortunadamente visitan nuestro establecimiento
se sonríen cuando observan que, además de la parafernalia
del local, cualquiera de los empleados o yo mismo llevamos en nuestras
ropas de trabajo algún pin o vestimos ropa o camisetas con
el logo de Coca-Cola. Pensarán que es obligación o
snobismo. Pues no, lo llevamos por que queremos y nos gusta.
Muchas veces me han preguntado particularmente si es que no puedo
desprenderme de ese símbolo ni por un instante...
¿Porqué iba ha hacerlo?... a mí me gusta Coca-Cola
y lo que significa.
Así de sencillo, así de claro. Soy Joan, el de la
Coca-Cola.
Creo que no hay nada mejor que Coca-Cola.
Creo que ya no tengo nada más que decir.
Joan
Bonet
Castelldefels Beach. 1996
Versión revisada 2001
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